Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

30 may. 2005

Inútil

[Se acuerdan de ese maravilloso personaje que se vendía a si mismo en el transporte público? El del relato de hoy me recuerda mucho a él. Es más, estoy casi convencido de que es él, que cambió de rubro (o que está simplemente obedeciendo a su amo)].

-Señores pasajeros, tengan ustedes muy buenos días. Interrumpiré solamente un momento de su amable atención para ofrecerles una oportunidad única.
Hizo una pausa para acaparar mayor atención y tomó aire antes de seguir:
-Hoy llega a ustedes por mi intermedio, gracias a un decomiso de aduana y por últimos días en la vía pública... algo cómodo, práctico, inútil pero necesario.
Se inclinó para dejar en el suelo su bolso azul y sacó de él un artefacto amarillento con aspecto de poliedro de no más de 10 cms. de altura. Las caras eran triangulares... Sí, no había dudas que se trataba de un octaedro de plástico.
-Se trata ni más ni menos que de un simpático "optoedro" -furció el vendedor-. Como ustedes podrán apreciar -dijo mientras lo giraba frente a sus ojos con una mano- este "ojeto" es totalmente inservible. Quiero decir, no se abre, no tiene luces, no rebota, no gira, no contiene cascabeles, ni siquiera se lo puede utilizar como adorno ya que ninguna de sus caras sirve como base estable. En una palabra, es totalmente inútil.
Muchos pasajeros -entre los que me incluyo- nos sentiamos visiblemente atraidos por la original venta.
Continuó:
-Cuántas veces gastamos mucho dinero, fortunas quizás, en regalar objetos de utilidad dudosa a nuestros seres queridos? Cuántas veces nos esmeramos en un obsequio a un hijo, sobrino o nieto y gastamos 20, 30 o 50 pesos para ver que el costoso juguete queda al minuto arrinconado y olvidado? ... Bien, hoy se llevan algo no de dudosa utilidad sino que se llevan un artículo que es REALMENTE inservible por donde se lo mire. Todo por la módica suma de 1 peso. Menos de lo que cuesta una llamada al Paraguay!!! Piénselo. A nadie le gusta cuando en la casa lo tratan de imbécil y le reprochan haber gastado mucho dinero en cosas que no sirven o que son de mala calidad! Sin lugar a dudas, hoy al llegar a su hogar, nadie le reprochará el haber gastado un dineral en una bosta. Por solamente un peso, una monedita, usted se lleva una auténtica porquería. Sin pilas, sin piedras, sin cable... No se vence, no tiene desgaste de piezas, no necesita recargarse. Qué más se puede pedir por solamente un pesito???
Un pasajero de traje sentado mi lado levantó una mano pidiendo el artefacto.
-Ya le entrego caballero -dijo el vendedor- Paso a mostrarles... pueden probarlo y revisarlo sin compromiso de compra.
De más está decirles que el tipo vendió todo lo que le quedaba en ese colectivo. Yo también compré. Era tan barato!

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