Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

28 feb. 2005

Algunas anotaciones de viaje de mis días en nuestra querida costa argentina

[Realizadas con la sola ayuda de un lápiz y un papel en algún lugar del Partido de la Costa]

  • No importa que clima soleado caribeño nos acompañe, hay gente que insiste en refugiarse todo el día bajo una sombrilla a hacer sopas de letras. Inexplicable.
  • Los rayos UVB nada tienen que ver con la programación en Visual Basic.
  • Los vendedores de churros, panchos, choclos, etc. pueden fluctuar el precio de sus productos de acuerdo a la playa en la que se encuentren al momento de ser detenidos por un desprevenido cliente-victima.
  • No hay calefón en casa o depto. alquilado que se deje "domar" en menos de 2 o 3 días. Los primeras duchas en el baño extraño siempre son "holocáusticas".
  • La arena puede meterse en los lugares más recónditos que uno pueda imaginarse.
  • No hay nada como hacer castillitos y tortitas de arena para desquemarse la cabeza.
  • Los remiseros en la costa evidentemente no hacen uso de una política tendiente a conservar a la clientela sino que despiadadamente buscan su satisfacción lucrativa más inmediata (aún a riesgo de recibir una trompis en la nariz).
  • El alimento más adecuado para almorzar en las playas es el sanguche de milanesa: la arena pasa totalmente inadvertida.
  • Dónde están los barquilleros??? Y las almejas???
  • El famoso mito que se pone de manifiesto cuando alguien en el agua te comenta "Guarda ahí que baja así y el mar te chupa" sigue vigente!
  • Los vendedores de inservibles avioncitos de telgopor siguen caminando impunemente por nuestras playas.

11 feb. 2005

Sonamos

Gracias Héc por pasarme la posta. (Pero Shakira?!?!?!)
Bue... Here we gooo....

  • Diez álbumes de mi colección (más o menos al azar):
The Joshua Tree - U2 (*)
Signos - Soda Stereo
Sting & The Police - Greatest Hits
OK Computer - Radiohead
Piano Bar - Charly García
Galore - The Cure
Full Moon, Dirty Hearts - INXS
Exciter - Depeche Mode
La marcha de la bronca - Pedro & Pablo
Homogenic - Björk

(*) Este es el mejor

  • Disco que me dió vergüenza encontrar:
Escondo mis Ojos al Sol - Nito Mestre

  • ¿Cuál es la cantidad total de música bajada a mi computadora?
Un par de Gigas

  • ¿Cuál fue el último CD que me compré?
How To Dismantle An Atomic Bomb - U2

  • ¿Cuál es la última canción que escuché antes de escribir este post?
My Sacrifice - Creed (wow que tema!)

  • ¿Qué canción escucho seguido y tiene un significado especial para mi?
Creep - Radiohead (WOW QUE TEMA!)

  • ¿A quién le voy a pasar esto? (Cinco personas y por qué)
Anis V. (no esperen link) - Para ver si la vida en España modifica los gustos.
Ìgnax - Seguramente nos sorprenderá. (Ahora pone Los Pibes Chorros y me muero)
Juanba - Para ver si pone algo de la banda de sonido de 'Walking Life'.
Luis - Influencias chamameceras tal vez?
Florcit@ - Así la psicoanalizamos a ella!!!!

El Encuentro [el final]

(Ver Parte II, Parte I)

Se hizo un silencio sepulcral y Jorge Gutundio (por lo menos así figuraba en su DNI) bajó la vista al suelo. El zumbido del infernal tubo fluorescente parecía aumentar el volumen con cada segundo transcurrido. Finalmente Jorge levantó la vista y simulando darse por vencido dijo:
-Parece que ya nos conocemos.
-Ja, "el universo es un pañuelo", dice siempre uno de mis pacientes. Lo cierto es que cada uno tiene una misión y yo nunca he olvidado la mía -dijo Ferrero en tono de advertencia.
Jorge notó algo familiar en el doctor. No podía precisar que era pero detrás de toda la "carcasa humana" reconoció por fin a su interlocutor.
Y recordó.
Recordó la infancia en común, tan lejana en tiempo y espacio. Recordó como era su cuerpo antes de este envoltorio humano. Recordó como participaron codo a codo activamente en la revolución. Recordó la escisión del partido, los debates, las irreconciliables diferencias en Política Interplanetaria... Y recordó su misión. Como olvidarla? Años y años de trabajo que ya casi estaban por dar sus frutos.
Finalmente sus sospechas no eran infundadas. Lo habían estado siguiendo.
Allí estaban ambos. Practicamente olvidados por los suyos, en un planeta tan lejano, enfrascados en una lucha de intereses que se había vuelto muy personal. Pero estaba claro que los ideales seguían intactos.
Se escuchó un portazo lejano. Natalia se había ido dejándolos solos.
-Cuánto hace que me estás siguiendo? -preguntó Jorge.
-Ja... -el "doctor" sonrió triunfalmente.- Creo que ya he perdido la cuenta.
Hizo un ademán como para abrir un cajón del escritorio. No llegó a introducir una mano en él cuando Jorge se le abalanzó encima arrojándolo al piso con silla y todo.
El médico golpeó con su cabeza las duras baldosas de cerámica y Jorge, aprovechando el impacto, con rápidos movimientos apretó el cuello del "doctor" con su rodilla mientras extraía de su camisa el misterioso "parche". Con una sola mano le quitó la funda transparente plástica que lo recubría. La frialdad y destreza eran asombrosas.
- No! No! -alcanzó a decir el doctor al sentir el parche que su antiguo adversario le pegaba en el cuello.
Jorge se levantó de un salto y se alejó unos metros como para tener una visión global de la escena.
El parche fue disolviéndose en la piel del doctor Ferrero, absorbiéndose por sus poros como agua que se escurre en una alcantarilla.
El falso médico, lejos de retorcerse en desesperación, parecía cada vez más relajado y vencido. A los 2 minutos ya ni se movía.
Jorge esperó con la paciencia de una araña a punto de devorarse a su presa.
"Habían sido muchos años de preparación", pensaba Jorge mientras salía del consultorio.
"Muchas maniobras meticulosamente estudiadas para poder al fin concretar la misión", se justificó.
"Bastante tengo que cargar con esta enfermedad crónica", continuó mientras esperaba en la esquina que el semáforo le fuera favorable para cruzar la calle.
"No me puedo dar el lujo de que alguien atente contra el éxito de la misión", se dijo. "Y menos ahora que falta tan poco".
-Tengo una demora de 20 minutos -le dijo una señora gorda muy simpática cuando Jorge ingresó en la remisería.
-Esta bien. Esperaré -contestó él.
"Esperar, esperar! Siempre esperar", pensó.
"Vamos, ya falta poco", se dijo más animado. "En poco tiempo podré volver a casa y disfrutar del reconocimiento, del éxito político, el poder y la fama".
Estaba totalmente convencido de que su carrera política ya casi no encontraría obstáculos una vez que él se llevara todos los honores por haber aniquilado al planeta Tierra.

10 feb. 2005

El Encuentro [parte II]

(Ver Primera parte)

-Adelante adelante -invitó el doctor Ferrero con su habitual tono ameno- Pase, tome asiento por favor.
-Que tal, doctor -dijo Jorge.
-Bueno.... -el médico se sentó y comenzó a leer un fax- Usted viene derivado por el doctor Gutierrez no es así?
-Si
-Bien... no se preocupe que ya el doctor habló conmigo personalmente y me puso al tanto de su situación. Asi que no hace falta que me explique nada. Además me faxeó su .... -hizo una pausa buscando la palabra más adecuada- escasa historia clínica.
-Ah -acotó Jorge simplemente por el hecho de decir algo.
Mientras tanto con su vista inspeccionaba el consultorio buscando algo, alguna pista. Algo que confirme o desmienta lo visto en la sala de espera.
-Por si eso fuera poco -continuó el médico sin mirar a Jorge- ayer por la tarde el laboratorio me remitió todos los resultados de los análisis que se hizo asi que ahora vamos a ver.
-Ya los vió, doctor?
-No, no todavía. Aguárdeme un segundo.
El médico salió y volvió en pocos segundos con 2 sobres grandes que Jorge reconoció de inmediato por el membrete del laboratorio en su exterior.
Se sentó en su escritorio y le otorgó atención exclusiva a los informes escritos. Hasta parecía que se había olvidado por completo de Jorge.
Pasaron los minutos y el médico seguía leyendo (O sólo pensando?). De tanto en tanto levantaba la vista para observar en silencio al paciente como queriendo confirmar en persona lo leido.
A Jorge la espera se le hacía insoportable y el mal presentimiento seguía ocupando su cabeza.
De repente ya no soportó el incómodo silencio en el que sólo el zumbido de un tubo fluorescente se destacaba y dijo:
-Vi lo del título.
El doctor Ferrero levantó la vista rápidamente abandonando la lectura.
-A que se refiere?
-El título de falsificador... -el médico seguía sin reaccionar. -Vamos, doctor, digame la verdad... usted no es médico no?
-Eeeee... hay que tener... eeeeeeeee... una vista prodigiosa para leerlo -titubeó el doctor y poniéndose en pié trató de disimular una voz que denotaba un evidente nerviosismo -aguardeme un segundo - agregó.
A pesar de haber cerrado la puerta, Jorge, gracias a su excepcional oído, pudo oir claramente el diálogo entre el doctor y su secretaria.
-Natalia, hay muchos esperando?
-Tiene 3 pacientes más, doctor.
-Por favor, mandalos a la casa. No atenderé a nadie más por hoy.
-Pero... y que les digo? -contestó la chica que no salía de su asombro.
-No sé Natalia! Pedí disculpas y decíles que vuelvan mañana. Deciles que me surgió un grave contratiempo familiar y listo. Una vez que se hayan ido vos también te podés retirar.
-Pero... y el informe que me pidió que pase en limpio urgente? Mire que todavía no terminé eh.
-Dejá todo Natalia, no entendés?! Mañana lo seguis ... si es que hay un mañana.
-Se siente bien doctor? -le preguntó ella notando al médico pálido y con las manos temblorosas.
-Si, si. No te preocupes, andá tranquila.
Dicho esto dió media vuelta para regresar al consultorio donde Jorge, cada vez más preocupado, revisaba su billetera en busca de algo.
Retiró un objeto plano redondo de aproximadamente 3 cms. de diámetro de un material similar a la cuerina. Parecía un parche. Lo volvió a guardar pero esta vez en el bolsillo de su camisa.
Jorge se lamentó, entendió su mal presentimiento, entendió que habló demasiado y tal vez ya era tarde y ya había caído en la trampa.
El médico regresó, cerró la puerta y respirando profundo se sentó y dijo:
-Qué buen trabajo han hecho eh. Sin embargo hay en sus análisis ciertos valores llamativos que yo llamaría ya no valores, sino señales...
Miró a los ojos a Jorge buscando una respuesta y siguió:
-... para muchos imperceptibles pero no para mi. Ud. SABE que fui entrenado para reconocer las "señales".
-No entiendo doctor -dijo Jorge con su mejor cara de confusión.
-Vamos! -dijo Ferrero juntando coraje- Estos estudios! -hizo una pausa- Y ahora la confirmación me la dió usted mismo. Usted sabe que el cerebro humano sólo ve lo que quiere ver. Nadie había notado antes lo del titulo. Todos llegan aquí con una imagen de mi, me consideran una eminencia. Además es casi ilegible a esa distancia! Así que ya ve... yo no soy médico pero... y usted? Quiero oirlo de sus propios labios. Vamos, dígame, quién es realmente usted Jorge... o mejor dicho qué es?

CONTINUARÁ...

8 feb. 2005

El encuentro

Jorge Gutundio había llegado puntualmente al consultorio del doctor Ferrero a la hora estipulada por el turno.
Muy a su pesar, después de meses de extraños síntomas, se había realizado numerosos estudios forzado casi por la empresa en la que trabajaba. Estaba claro que Jorge no quería ni ver a ningún médico ni hacerse estudios.
La sala de espera del consultorio le llamó la atención desde un primer momento. Sobre una extensa pared colgaban muchos, muchísimos cuadritos de títulos y diplomas de los más variados. Seguramente había más de 100.
"Es una eminencia el doctor", le había dicho un amigo.
Un señor muy mayor con bastón ocupaba uno de los tres sillones rojos de la sala. Frente a él una mujer joven, de menos de 40 años hojeaba una gastadísima revista "Para Tí" sin levantar la vista.
Jorge saludó y se sentó en el lugar libre, justo al lado de las revistas.
No encontró mucho en ellas que fuera de su interés. Todas eran muy viejas. Así que decidió mitigar la espera leyendo la pared. De fondo se escuchaba una música totalmente adormecedora.
Se puso de pié. Había títulos otorgados por altas casa de estudios, certificados de asistencia a simposios, conferencias, congresos, etc. Distinciones que algún que otro intendente le había otorgado, etc., etc., etc.
Pero muy en lo alto, casi en un rincón, a una distancia que lo hacía casi ilegible para el ojo humano pudo leer en uno de esos papeles prolijamente enmarcado algo siniestro. El cuadrito en cuestión, a primera vista, no se distinguía en nada del resto pero decía:
"Escuela Superior de Falsificación de Títulos, Certificados y Documentos".
Siguió leyendo:
"Habiendo cursado y aprobado todas las materias correspondientes al curso de Falsificación dictado por esta entidad, se le otorga al señor Dalmiro Ferrero el título de Falsificador Profesional de Títulos y Certificados... bla bla bla"
Jorge quedó impactado. Observó la fecha. Era anterior a la del resto de los títulos. Miraba los rostros de los pacientes que esperaban su turno y pensó que todo era muy extraño.
La verdad estaba ahí al alcance de la mano o de la vista de todo el mundo, sólo había que buscarla un poco.
O tan sólo sería una broma del médico a la espera de que alguien le dijera algo al respecto?
Con qué fin alguien colgaría semejante título junto al resto?
Y si ese título también es falso?
Aunque si ese fuera falso, todos los demás podrían ser verdaderos?
Los pacientes podrían ser también falsos?
Y el consultorio?

Con esa maraña de pensamientos confusos en su mente Jorge se sentó nuevamente a esperar su turno. Eligió no decir nada y esperar.
Cuando al fin se sintió lejana la voz del médico llamándolo por su apellido se puso de pié y tuvo un muy mal presentimiento. Una opresión en el pecho fue lo que siguió a ese inexplicable sentimiento.
De todos modos, con paso firme, se dirigió al encuentro.

CONTINUARÁ...

4 feb. 2005

Animarse solo

Hoy es el día. Sí. Ya está decidido.
Agradezco a mis mayores, a los que me acompañaron hasta hoy, pero hoy me largo solo.
Muchos hasta aquí me han sostenido, me acompañaron en mi andar para que no me caiga, para que no me lastime pero ya no.
Quiero crecer, quiero seguir mi camino sin ayuda.
Sé que no será fácil. Sé que en el camino me esperan dificultades. Que es muy díficil mantener un equilibrio. Pero también sé que vale la pena intentarlo.
Que los que me aman me observen de lejos, que se compadezcan de cada caída mía, que festejen conmigo cada metro recorrido. Si de eso se trata la vida no? Pedalear constantemente, avanzar a pesar de los obstáculos.
Así que ya lo saben. Hoy es el día. Hoy le saco las rueditas a mi bici.

3 feb. 2005

Preview del Adiós

In my dreams I was drowning my sorrows
...but my sorrows they learnt to swim
- "Until The End of The World", U2

J: Que pasó que no te vi en la despedida? Mirá que ya se fue eh. Y no te despediste de ella!
Él: Posiblemente no lo entiendas pero desde el día en que supe que se iría que me estoy despidiendo de ella. En cada palabra, en cada gesto, en cada mirada, en cada pensamiento me he estado despidiendo de ella.

1 feb. 2005

Ping-pong exclusivo

VER PRIMERA ENTREVISTA

[Nuevamente imaginé fama a nivel mundial. Imaginé que concedía una entrevista al más renombrado periodista del más poderoso multimedios. Si, al mismo, otra vez. A ese que juanba y
muy bien definieron como mezcla de Feinnman y Majul.
Pero claro... una vez más puede fallar].

Principito atiende el teléfono. La entrevista esta vez se realiza por dicha vía.
Principito: Bueno, esta vez si!
Entrevistador: ...
P: Digo, esta vez no cometamos los mismos errores de la entrevista anterior y hagamos algo que valga la pena.
E: Si el entrevistado ayuda...
P: Bueno, ambas partes son necesarias para alcanzar el éxito de la entrevista.
Luego de una incómoda pausa:
P: Yo había pensado en un ping-pong, que te parece? Es algo muy de moda que impide que la "interview" aburra.
E: ...
P: hola? hola?
E: Si, estoy acá.
P: Ah... pensé que se había cortado.
E: No todavía. Mira, me molesta que nuevamente trates de tomar el control de la charla siendo que las preguntas debo hacerlas yo!
P (aceptando la postura): Ok, pregunte lo que ud. quiera entonces.
E: Hablemos de deporte. (Luego de pensar por unos instantes evidenciando que las preguntas no fueron debidamente preparadas con antelación): Tenis o paddle?
P: Eso es ping-pong!
E: No no no. Son 3 deportes diferentes!
P: Si, ya sé. Digo que ese tipo de reportaje es un pong-pong de preguntas y respuestas.
E: No evadas la pregunta. Típica actitud de los que tiran la mano y esconden la piedra.
P: Es al revés!
E: Qué!?!? Me estás acusando a mí de no enfrentar la realidad?
P: No no.
E: Yo cobarde?
P: No, la frase! Es al revés!
E: Mirá, Charly García hay uno sólo asi que las respuestas ingeniosas guardatelas.
P (tratando de mantener a flote el reportaje): Sigamos.
E: Ok. siguiente: Frío o calor?
P: Frío.
E: "Los Piojos" o los piojos?
P: Eeeee.... no entiendo. Es lo mismo!
E: No, lo que pasa es que como corno pongo comillas y mayúsculas por teléfono?
P: Ah bue... "Los Piojos" claro.
E: los piojos?
P: Si.
E: Teatro o salchichón primavera?
P: Momentito. Me parece que no entendiste ni medio el concepto de ping-pong. Hay que nombrar dos elementos antagónicos, opuestos!!!
E: Disculpáme pero nunca vi una dupla más antagónica que el teatro y el salchichón primavera!

En eso suena el timbre en la principesca mansión.
Como nunca hubo ni ama de llaves ni mayordomo Principito se hace cargo de la situación.

P: Uyyy, dame un segundo que me suena el timbre.
E: Wow. Eso si que es metáfora!
P: No. Son dos tipos de traje.

Principito, dejando el teléfono, se encamina a ver quien osa interrumpir.
P (a través de la ventana): Si?
Dos hombrecitos de traje y portafolios marrones ultradelgados le sonríen ampliamente.
T1: Buenos días amigo.
T2: Buen día.
P: Buens...
T1: Estabamos conversando con sus vecinos acerca de como está el mundo hoy en día. Digo, tantos accidentes, tantas catástrofes y peligros. Tantas tragedias.
P: Si.
T1: Lo que yo me pregunto es va a mejorar o cada vez vamos a estar peor en este mundo? A usted que le parece?
P: Me parece que ud. hace mejores preguntas que el tipo que está al teléfono. De que medio son?
Ambos señores se miraron atónitos.
T1: No no. Somos testigos de Jehová.
P (sin escuchar): Denme un minuto y ya estoy con ustedes.
T2: Amigo, nadie puede dar ni quitar un solo minuto de vida...
"?!?!?!", pensó Principito y corrió hasta el teléfono:
P: Hola?
TUUUUUT...TUUUUUT...TUUUUUT
El tiempo es tirano. El periodista ya había cortado.