Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

14 mar. 2006

Clarividencia

When It Will Be Right, I Don't Know
What It Will Be Like, I Don't Know
We Live In Hope Of Deliverance
From The Darkness That Surrounds Us
- "Hope of Deliverance", Paul McCartney

Sufrir de trastornos maníaco-depresivos o síndrome bipolar no es nada sencillo. No es una carga para nada fácil de llevar. Menos aún para Gustavo aquel jueves por la mañana en el que tenía que comenzar con una nueva medicación.

El era reacio a obedecer a su médico en este punto puesto que sabía, debido a su propia experiencia, que los cambios en los medicamentos le generaban algún tipo de trastorno extra nada agradable por un par de días, hasta que el organismo se habituaba.
Resignado y sintiendo una ligera opresión en el pecho, Gustavo se levantó a las 7:45 esa mañana de jueves. Y a las 8:00 encaró esta nueva etapa de su tratamiento e ingirió la dosis recomendada. Se preparó para ir a su trabajo pero cada vez se sentía peor.
Decidió que iría más tarde a cumplir con su rutina. Definitivamente no se sentía bien.
Repetidas veces se encontró maldiciendo en soledad a su médico y a la medicina.
Repentinamente alrededor de las 8:20, cuando la depresión y el temor lo habían sobrepasado, todo cambió.
Como un tren que sale velozmente de un oscuro túnel en la montaña así, sin preámbulos, algo genuinamente nuevo llegó a su mente. Su razonamiento, como un pasajero de dicho tren acostumbrándose a la nueva luz, se sorprendió y disfrutó de la maravillosa experiencia.
Por fin Gustavo tenía lucidez, claridad en su mente, entendía y comprendía lo nuevo sin asustarse; analizaba y repasaba el paso del tiempo sin amargarse; se sentía al fin libre de persecuciones y manías. "Este remedio es genial!", pensó, "nunca me sentí tan bien, tan sano, tan fuerte".
Gustavo sintió el paso de las horas sin preocupación. No recordaba haberse sentido así, tan plenamente feliz, nunca antes. Eligió los 4 o 5 CDs que más le gustaban y puso música. Recién a eso de las 11 se preparó un buen desayuno mientras cantaba y bailaba.
Un par de horas más tarde almorzó (él mismo se preparó la comida) y miró un poco de televisión (nada concreto, sólo se entretenía haciendo zapping). A las 16, de paso por su habitación, observó su querida guitarra enfundada y cubierta de polvo en un rincón. "Por qué no?" se dijo y sentado en la cama tocó algunas viejas canciones que recordaba. Luego revisó en sus cajones y sacó los apuntes de música, las canciones con tablaturas que había guardado en su adolescencia. Y envuelto en los acordes que más le agradaban siguió tocando por horas.

No había ido a trabajar pero eso ya no importaba. Se sentía muy bien y sólo eso contaba.

A las 21:30 y ante el insistente llamado de vecinos, amigos y compañeros de trabajo, finalmente el encargado del edificio ingresó a su departamento acompañado de la policía y lo hallaron acostado en su cama, muerto. Estaba a medio vestir para ir a trabajar y su rostro estaba relajado. La guitarra, como desde hace unos años, yacía enfundada y cubierta de polvo en un rincón.
El informe del forense dictaminó que su fallecimiento había ocurrido entre las 8 y las 9 de la mañana.

12 comentarios:

Mausi dijo...

"Como un tren que sale velozmente de un oscuro túnel en la montaña"

Qué hermosa y vertiginosa puede ser esa montaña, y qué oscuro, lúgubre y endemoniadamente largo puede ser ese túnel!

Buenísimo relato!

mi otro yo dijo...

Esa enfermedad es cruel, muy cruel.
El relato es doloroso y el final demasiado triste.
Chau!

Mhi dijo...

el relato es triste, pero me gusto, de una extraña manera...

DudaDesnuda dijo...

A mi me gustó. El tipo se fue contento.

Besos y viajes.

deapoco dijo...

tal cual.
mejor así que con la mente nublada de pasta.

Una que escribe dijo...

como hago para dibujar una carita ctriste con los ojos nublados de lagrimas?

Principito dijo...

Gracias mausi. Cuando veas todo negro, acordate que tal vez fuera del túnel, la montaña esté bañada por un día radiante.

mi otro yo: Me haces sentir mal. La idea no era bajonear.

mhi: Es un relato bastante extraño, debe ser por eso.

dudadesnuda: Claro, y se dió el gusto de tocar la guitarra que era su hobby preferido.

deapoco: Pasta? No sabía que los sorrentinos podían caer tan mal.

una que escribe: Gracias por la visita. Cuando venga la proóxima vez traigase las temperas y los crayones.

juanba dijo...

Fantástico. Inesperado el final, o esperado para Gustavo, no sé.

Salutes

mi otro yo dijo...

disculpame no queria hacerte sentir mal, escribi lo primero que senti.
Será que ver leer esta historia me hacen ver,sentir,una realidad.
Sé que no era la intencon bajonear y que tiene su mensaje.
Saludos!

Mausi dijo...

Si eso es alentador, aunque por estos días no estoy pensando morirme! :-)

Valerie dijo...

me mataste con el final... ;(

Principito dijo...

juanba: Gracias.

mi otro yo: Todo bien :)

mausi: Hagase como el poroto.

valerie: La idea era sorprender.