Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

5 may. 2006

27


But there's a place where I still win
But there's no money in this thing
The game of hearts puts me in spades
The only game I got it made
- "Lucky in Love", Mick Jagger

Aníbal despertó de un sueño extraño.
A pesar de no ser afecto a los juegos de azar, aquella noche, la primera de sus vacaciones en Mar del Plata, había soñado que jugaba al 27 en la ruleta del Casino y se llenaba los bolsillos de fichas que se convertirían en dinero.
No le dió mucha importancia al suceso onírico hasta que recordó el número de la habitación que se le había asignado en el hotel. Era la 27.
Claro, esa coincidencia explicaba la aparición del número en su sueño y todo parecía tener una razonable explicación.
Encendió el televisor y se sorprendió:
- "... 27 es la máxima pronosticada para hoy" -fue lo primero que dijo un periodista.
Aníbal miró la hora en la pantalla: "9:27" decía.
Se sentó en la cama muy sorprendido.
Esperó que se le pase la excitación. "Es una coincidencia increible" pensó.
Se vistió y salió pensando en las posibilidades de probar suerte en el Casino. Tal vez todo fuera una señal.
Al salir lo detuvo el conserje del hotel, el cual pidiéndole disculpas, le infomó que tenía $27 a su favor debido a un error cometido al momento de hacerle la factura.
Aníbal dijo "No hay problema" y salió apurado a la calle como queriendo escaparse del misterioso designio.
Detuvo un taxi y se sorprendió a sí mismo cuando le dijo al chofer "Al casino".
Tratando de permanecer calmo intentó distraerse leyendo los datos del chofer pegados en la parte posterior del respaldo del asiento del mismo.
El número de licencia terminaba en 27!
- 27 pesos -dijo el tipo al llegar.
-Eh!!! Cómo?
-Uy no, discúlpeme, estoy dormido... son siete pesos.
Casi desesperadamente le pagó al taxista y entró al casino ansioso por conocer lo que el destino le tendría preparado.
Se informó acerca de cómo manejarse en el lugar (era la primera vez que entraba a uno de esos antros) y compró muchas fichas arriesgando completamente la integridad económica de sus incipientes vacaciones.
Preguntó por las mesas de ruleta y se dirigió con una ceguera casi de autómata hacia ellas.
Mientras caminaba sonó su teléfono móvil. La llamada provenía de un número desconocido, número que terminaba en 27!
Aníbal no atendió y pronto dejó de sonar. Había 4 mesas de ruleta. Dividió la cantidad de fichas proporcionalmente en 4 partes y apostó a pleno al 27.
En la primera mesa salió el 15, en otra el 8, en otra el 31 y en la última el 18.

Tres días después, vertiginosamente empobrecido, estaba en la boletería de la terminal de ómnibus, contando los billetes para poder regresar.
-Buen día. Te queda algún pasaje a Buenos Aires para hoy?
-Uhmmmmm.... no- dijo finalmente el vendedor sin quitar la vista de la pantalla de su computadora.- Lo más pronto que tengo es para mañana.
-Mañana? -dijo Aníbal pensativo.
El vendedor parecía disimular una sonrisa macabra:
-Sí, mañana, jueves 27.

14 comentarios:

C. dijo...

Que buena historia!
Ese tema de la suerte me viene rondando hace bastante, ya que a veces es, a veces no es, pero nunca se sabe con exactitud que es lo que va a pasar.
Pareieran macabras conspiraciones, pero solo son meras coincidencias que nuestra cabeza con sentido las une. Quiero creer... :D

Saludos y un gusto siempre

microcosmos dijo...

me parece que si te dejas llevar por la suerte, es porque no sabes dónde quieres ir.

Mhi dijo...

Suerte...musa que se escapa de todos nosotros, pero haciendonos creer que está, solo para poder reirse un rato

Valerie dijo...

Yo no se si era para jugarlo en el casino... pero si creo en las señales!

Valerie dijo...

De todos modos.. yo le hubiera ido a jugar tambien!

nsnc dijo...

che... justo 27 es mi numero... mmm... coincidencia? turururuturururu (musiquita de suspenso)

el pibe dijo...

je je muy bueno, es una parodia de la vida real- nada mas cambiemos el numero por estado, gobierno, clases, papa, mama, dinero, empleo dios, ...un muy buen humor alusivo, digno de ser llevado a las tablas-ya lo decia el celebre poeta -somos juguetes del destino un placer volver por vuestras paginas, su alteza

Principito dijo...

Gracias caroks por pasar. Pero no crea que es una simple coincidencia que usted haya leído el post.

Tiene usted razón microcosmos. Por eso no soy muy amigo de andar deseando suerte.

Una suerte burlona mhi! Es lo único que nos faltaba!

Hay que prestar atención a las señales Valerie. En especial si estás por cruzar la barrera del ferrocarril :S

NsNc: Jueguele a la quinela que seguro sale.

Gracias el pibe por los inesperados elogios. Llevarlo a las tablas puede ser complicado... A ver... 27 x 1 = 27, 27 x 2.... uyyy ya se complica.

mi otro yo dijo...

Hola!!! la suerte solo a veces aprece, sera por eso que se llama suerte?
Besos

Tambien pase a decirte que volvió Pablo´s Affairs
Y que encima cumpliendo años!
Saludos!!!!

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Javier dijo...

El destino juega como quiere, es la paradoja misma del destino, no se le puede presionar, mucho menos a la suerte... emmm, me enrede, no recuerdo a qué queria llegar...
Ahhh, cierto... yo que vos, me jugaba todo en la misma mesa!

Fé en la suerte, fé en el destino?

Cuanta falta de fé verdadera...
Será que habré olvidado el sentido de la fé...