Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

7 jul. 2006

Mi amigo Jorge

Recuerdo haberlo llamado al trabajo en numerosas ocasiones.
Él atendía una gran ferretería de la Avenida Garay.

Nuestras conversaciones eran de lo más amenas aunque casi siempre solía darlas por terminadas con un urgente "Mirá... te dejo porque tengo gente adentro".
Yo suponía que el negocio marchaba muy bien por la frecuencia de la frase.
Grande fue mi sorpresa cuando supe unas semanas más tarde que Jorgito necesitó ser exorcizado.

7 comentarios:

Mhi dijo...

se le daba vuelta la cabeza?? caminaba para atras?? hablaba en idiomas raros??

pobre jorge...

pudo por lo menos venderle algo a esos demonios??

nsnc dijo...

jajaja uhhh yo creia que estaba embarazado ji ji ji

Principito dijo...

mhi: Nsda de eso. Por lo visto "la procesión iba por dentro".

nsnc: Jaja.

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