Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

6 nov. 2006

Premio

Él adoraba las galletitas "Ópera". Eran sin lugar a dudas sus preferidas.
Tal vez por eso no le daba bola a las promociones que anunciaban sorprendentes premios en muchos paquetes.
Para él, el premio consistía simplemente en poder saborearlas todas las mañanas.
Cuando esa mañana, sin más preámbulos que el de tironear la cintita roja del envase metalizado, se encontró con una tarjeta dorada cubriendo las preciadas galletitas se sorprendió bastante.
Con la parsimonia de quién tarda en ser conciente de las sorpresas que la vida puede darnos leyó en voz alta:

FELICITACIONES!
Usted ha ganado 2 entradas
para el Laberinto de Espejos
más grande y confuso jamás visto!!!
Disfrute la experiencia! Millones ya lo han hecho!

Se sintió feliz como un perro al ver a sus dueños volviendo de vacaciones.
"Dos entradas... mmhhhh... con quién iré?", pensó.

Al poco tiempo se casó.


13 comentarios:

deapoco dijo...

esa si que fue la auténtica sorpresa.

Mau dijo...

Principito: la encontró en el laberinto o se casó con su propia imágen?

mi otro yo dijo...

Se caso para ir al laberinto, solo para compartir esas entradas??????????

le aseguro que las regalaria antes que eso.

Te dejo un beso

microcosmos dijo...

"...para el Laberinto de Espejos"?
para, te cebaste. la cagó.

pérame que intento ordenarme un poco... me quedé seriamente pegada buscándo el recuerdo de cuándo había sido la última vez que lo ví a él corriendo dentro, y no su reflejo atrapado detrás de los espejos (ya nunca otra vez fuera de ellos), su imagen confundida con su imagen, reproducida miles de veces.. lo mismo yo, jugando al "yo" repetido, perdiéndonos, confundidos por la ímágen (siempre distorcionada) de lo que suponíamos que eramos y que no cuidamos de comparar con el "nosotros" cierto.

tal vez debí haber conservado las entradas. por ahí la letra chica advertía: no olvide que dentro encontrará una realidad multiplicada, que también multiplica los desencuentros.

(repito, te cebaste con la definición).

microcosmos dijo...

era la hora del ajo. disculpas por los horrores ortográficos.

Anónimo dijo...

y ya no necesitó ninguna entrada pues se había metido en el peor y más intrincado de todos los laberintos imaginables...

Saludos, excelente blog, gracias por la invitación.

Principito dijo...

deapoco: Por eso no hay que creer en las promociones.

mau: Mmmhhh... más bien se perdieron los dos entre reflejos, caminos sinuosos y búsquedas de la salida.

mi otro yo: Mmmhhh... creo que va a tener que releer el post.

microcosmos: Tu comentario enriquece la idea original. Gracias. Había letra chica? Yo lo único que ví fue la aclaración abajo de "Premio intransferible" tal vez para no perjudicar a otros y evitar males mayores.

P.D.: Orrores? No se notó mucho.

Vera: Gracias por venir. Volvé pronto.

C de C a r o l i n a dijo...

si alguien se lo cruza comprando óperas a pesar de todo, que pase la bola: el hombre fue feliz!

mi otro yo dijo...

pido dsiculpas por haber arrojado mis primeras palabras.

Te dejo un beso y haré la tarea

SoyPrincesa dijo...

jaja, muy bueno.
Qué poder que tienen esas obleas, por dios santo!

Por otra parte, conozco muchas chicas que van a empezar a comprar óperas como locas...

Principito dijo...

C de C a r o l i n a: O masoquista.

mi otro yo: Tampoco te lo tomes tan a pecho. Quién no malinterpretó nunca nada?
Quedate tranquila, yo antes también me equivocaba. :P

soyprincesa: Habrá que estar mentalmente entrenado para rechazar invitaciones entonces. Por más interesantes que parezcan.

mi otro yo dijo...

jajajaj entonces tengo la esperanza de dejar de equivocarme?

Principito dijo...

Si, igual te falta mucho todavía :P