Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

13 abr. 2005

Ilusiones

To the soul's desires
The body listens
What the flesh requires
Keeps the heart imprisoned

What the spirit seeks
The mind will follow
When the body speaks
All else is hollow
- "When the body speaks", Depeche Mode

Recordaba a la sonriente vendedora despidiéndome con el clásico "cualquier cosita con la boletita lo cambiás".
Tan sólo unos días después me dirigí al local para hacer mi reclamo.
Antes de llegar lo ví a mi tío Luis salir del negocio con los ojos brillando de entusiasmo.
-Tío! Cómo andás?
-Bien, muy bien. El mes que viene me aumentan la jubilación.
-Estas seguro tío?
-Si, claro! Bueno, después hablamos -dijo y se fue cantando bajito (creo que una de Diego Torres).
Me detuve pensativo un momento en la entrada bajo el cartel luminoso que anunciaba:

EL EMPORIO DE LAS ILUSIONES
Ventas por Mayor y Menor

Una vez dentro del local saqué de mi mochila el paquetito y observé a las 3 personas que estaban allí, conversando muy animadamente entre ellas, aparentemente esperando la entrega de mercadería después de haber comprado.
Al instante recordé mi propio entusiasmo hace unos días cuando hice mi compra y brincaba de alegría.
Ahora todo había cambiado. La chica que me atendió tampoco estaba.
-Estás atendido? -me dijo un pibe pelilargo bronceado con lámpara, con un aspecto que lo hacía el prototipo ideal de vendedor de celulares.
-Mirá... venía a ver si me podías cambiar esta ilusión porque está rota. -dije sacándola de su envoltorio.
-Hmmm... a ver -me contestó y se puso a examinar la ilusión.- Pero esto está golpeado, maltratado. No te lo puedo cambiar así.
-Pero sola se puso así! -protesté.
-No, no. Esto sólo no se hace -me dijo convincente- Alguien con saña la arruinó. Estas casado? Generalmente las mujeres suelen golpearla así. Me quedé en silencio y agregó:
-No se... pensá... algún amigo, compañero de trabajo... el tema es que en estas condiciones no te la puedo cambiar.
-Pero hace unos días que la compré! Y buena guita me salió! -dije ofuscado. -Al final todo esto es una estafa.
-Escuchame máquina -dijo el vendedor inclinándose sobre el mostrador, acercándose y bajando la voz para que los clientes no escuchen- no seas iluso. Si querías satisfacción garantizada te hubieras ido acá a la vuelta que hay un sex-shop. Acá vendemos ilusiones, a ver si me entendés.
Mientras pensaba algo para contestarle el vendedor dijo en voz alta:
-Quién sigue? Alguno está sin atender?
-Yo, -dijo una señora mayor muy maquillada con cara de profunda tristeza- tenés ilusiones de vuelta al país?
-Déjeme adivinar, su hijo está en el exterior? -arriesgó el pícaro vendedor.
-Si, si, en España, se fue hace 5 años y siento que ya no lo volveré a ver.
-Deje que me fije en depósito a ver si me quedó algo.
Yo dí media vuelta sin querer escuchar más. Guardé mi ilusión rota y mientras me retiraba pude oir al vendedor que le decía a la señora:
-No me quedan pero dése una vuelta el lunes a la tarde que me tienen que estar entrando.
-Pst! Pst!
Ya en la vereda un hombre bajito y muy panzón me llamaba.
-No esté triste hombre! Digame, cuanto pagó por esa ilusión? -me preguntó.
Apenas le dije el precio el oportunista ofreció:
-Mire, se la compro por el 30% y además le entrego la correspondiente resignación. Y le aseguro que la resignación no se romperá tan fácil.
-Pero... y usted que va a hacer con la ilusión?
-Es complicado de explicar... Y?... Vende o no vende?
Finalmente accedí y ya me sentí mejor. Bah... eso pareciera. El hecho es que me saqué de encima esa ilusión destrozada que tanto dolor me daba y me fui con unos pesitos en la campera y una serena resignación en el bolsillo de atrás del pantalón.

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