Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

27 dic. 2005

Revelación

And no one showed us to the land
And no one knows the wheres or whys
But something stirs and something tries
And starts to climb toward the light
- "Echoes", Pink Floyd

Hacía tiempo que no se veían. Un lejano instante de la infancia en esta ilusión que es el pasado los había unido como amigos. Hoy ya adultos, con toda la carga que ello implica, estaban sentados frente a frente, cerveza de por medio, uno de ellos revelando un misterio de la vida.
-Significa... que... todo es una mentira entonces? -preguntó Marcelo ensimismado en la charla.
-Si -sintetizó Rubén. Con su mano derecha tomó el vaso, lo vació y lo volvió a su lugar.
-Pero... no sé... -titubeó Marcelo- ... simplemente me niego a creer que todos vivimos en una farsa.
-Ja! Es así como te digo... Es triste pero no hay con que darle. Es como te digo.
Marcelo se quedó pensativo... la vista nublada por la cerveza y por las ideas. Le sirvió más a su amigo y se volvió a servir él mismo y perdió su vista contemplando a la gente.

El bar en el que se encontraban no era gran cosa. Ellos habían elegido una mesita en la vereda por el calor y veían la gente pasar apurada, metidos cada uno en su burbuja de conflictos, urgencias y deseos reprimidos.
Tal vez Marcelo pensó al principio que esta conversación era una locura pero ahora entendía que lo que su amigo planteaba tenía más sentido que las demás cosas. "Probablemente", pensó, "los ciegos sean ellos... presas de una trampa que los mantiene en un pozo pero en última instancia los protege de las inclemencias del tiempo".

Después de meditar y sacar alguna conclusión más sobre el tema Rubén y Marcelo le pagaron la cerveza a la mujer gorda que atendía el lugar. El pago parecía algo ridículo, como salido de un sueño, es que ya no parecía tener mucho sentido. La mujer agradeció y saludó cordialmente. Ella de seguro era parte de la locura de las masas con el entendimiento enceguecido. Ella, sin saberlo, también era víctima de la mentira.

Mientras se despedían alguien más se sentaba en la mesa. Marcelo no quiso mirar. Seguramente otra vez se hablarían frivolidades. Tal vez tendrían que pasar muchísimos años para que alguien en algún lugar del mundo tenga la revelación en sus manos nuevamente.
-Bueno, no te pierdas -le dijo Rubén a Marcelo.
-No, vos sos el que se pierde. Llamame en la semana.
-Oka, te llamo a ver cuando nos vemos de nuevo.

6 comentarios:

BaNNaNNa dijo...

reitero lo que le decia recien: es raro, muy raro.

releyendo.

beso


vhan

Mausi dijo...

mmm... se enteraron lo de la "matriz"?... qué garrón che, con lo bien que uno vive sin saber nada!
Beso.

microcosmos dijo...

me gustan esos momentos, que duran nada pero son únicos... recuerdo cuando en clases la profe escribió la fecha en la pizarra y era el 8/8/88.. me encantó. así me encantan algunas conversaciones: te queda la exquisita sensación de haber sido espectador de una instante irrepetible.

nsnc dijo...

uhhh nooo yo soy de las que no saben... me contas? me contas? da le que si... dale dale..

(matame porfavor matame)

eddyhuron69188449 dijo...

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Mausi dijo...

Feliz Año Principito! (esté donde esté!!)