Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

13 ago. 2014

Anochece

En plan voraz robó mi alegría
Mi sonrisa fabricó 
- Cabezones, "Ella se olvidó de mí"

Palabras que se volaron, deseos disecados achicharrados al sol, savia que habiendo brotado de tallos quebrados se escurre por la alcantarilla.
Dónde quedó tanto futuro? Se preguntó mirándose el calzado deshilachado de ilusiones.
Así, considerando las últimas municiones disponibles sobre la palma de su mano, el cazador se sintió vencido. Se recostó a un costado del camino a esperar la noche o ser atropellado por la caravana de recuerdos. Sería más que díficil salir ileso de ambas cosas, pero en definitiva a esa hora ya casi no importaba.


3 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El futuro tiene la costumbre de convertirse en presente y luego en pasado. Los recuerdos no atropellan hasta ese grado, permiten conexión con el pasado, dan identidad. Aunque no siempre sean gratos.

NsNc dijo...

Vamor arriba, no hay tiempo de parar, o si lo hay, pero solo por un tiempo. Hay que seguir, encontrar el equilibrio entre esperar y buscar, allí en ese equilibrio esta el secreto de la felicidad ;)

Principito dijo...

Demiurgo: No se, tal vez sea yo que los vea venir de lejos y me ponga bien en el medio del camino

NsNc: Esos cursos de Claudio María Dominguez te van a terminar haciendo mal! jajaja. No, en serio... es verdad lo que decis pero ese equilibrio no es nada fácil de encontrar.