Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

25 oct. 2005

Tierra tragame! (2)

[Edición anterior]
[Esta vez me tocó a mi mismo]
No podrás cenar sin tu noticiero
no podrás hacer tu digestión... sin sobresaltos
- "Sin Sobresaltos", Soda Stereo

Hoy: La reconciliación

Mi relación con mi vecino de la izquierda (no, no me refiero al comunista sino al del lado izquierdo) nunca ha sido muy fraternal que digamos. Hemos tenido algún que otro altercado. Quienes viven en casas saben muy bien que la medianera es raíz de infinidad de conflictos y disputas (con perdón de la mesa).
Fue justamentente un par de días después de haber tenido el peor de nuestros enfrentamientos, (sin llegar al contacto físico se podría decir que nos intercambiamos mutuamente algunas apelativos con lenguaje subidito de tono)... decía... fue justamente después de eso cuando me lo encuentro. Las cosas logicamente no quedaron bien después de la acalorada (era verano) discusión y tratábamos de no cruzarnos, de esquivarnos.
Pero, el es colectivero y su línea pasa -justamente- por la esquina de casa así que yo fui a tomar el colectivo y al momento de subir allí estaba él, mi vecino, conduciendo. No pude eludir el encuentro.
-Uno de 75 -dije escuetamente.
Un instante antes de dejar caer la moneda de un peso en la máquina expendedora escucho:
-Pasá.
Me estaba dejando pasar como un gesto de sincera amistad?
Mi ser se estremeció. Por un momento me pareció percibir una lucecita de comprensión, de humildad, de Amor en su rostro. Por un instante sentí que tal vez no todo estaba perdido entre nosotros. Tal vez mi vecino había decidido usar las sublimes llaves del arrepentimiento, del perdón para abrir la bendita puerta de la reconciliación en forma definitiva.
Con todo el entusiasmo que mi alma sentía influenciada por tan altos pensamientos le dije:
-Bueno, gracias!
-Nooo -me dijo rápido y con cara de "aclaremos los tantos" y agregó- la máquina no anda!

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