Lo suficientemente invisible como para pasar inadvertido;
lo suficientemente visible como para no tener donde esconderme

10 ene. 2005

La carga del silencio II

I don't care if it hurts, I want to have control
I want a perfect body, I want a perfect soul
I want you to notice, when I'm not around
You're so FUCKIN' special
I wish I was special

"Creep" - Radiohead

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Despertarse. Sobreponerse a la amargura de saber que solamente fue un sueño.
Y ahora, antes de ingresar al trabajo, encontrarla, mirarla a los ojos, aguardar alguna señal, algún indicio de esperanza en los suyos.
Justo cuando ya se iba acostumbrando a la idea de perderla para siempre. Bah... perderla? Si nunca fue suya...
Él detuvo su andar para saludarla. Y recordó el sueño. Aún lo tenía muy presente. Demasiado.

Se encontraron en el trabajo. Él le dió un abrazo muy fuerte y un beso en la mejilla muy poco común. Sintió como le trasmitía todo el Amor que alguien podía sentir.
Luego de unos minutos y con mucha gente cerca ella lo abrazó también. Con mucha ternura hablaron. Se entendían, sonreían, se miraban cómplices.
Y ya nada más importaba. El universo terminaba en ellos. Ella acercó dos sillas como para hablar cómodos sin apuros. No importó que algún superior que pasaba por ahí los pudiera sancionar.
Ella le confesó sus dudas acerca del paso tan importante que estaba por dar. El acotó "vos sos como yo...". Y hablaron de sentimientos, de la inteligencia emocional. Y hablaron y hablaron...
Y Sonrieron... Una inmensa felicidad los cubría plenamente.

Luego se despertó. Él sintió esa mañana que había visto un paraíso aún antes de abrir los ojos.
Y lo sabía, los sueños jamás mienten.
Para nada se iba acostumbrando a la idea de perderla para siempre.

Y ahora a punto de saludarla a la entrada del trabajo, no notó el mismo brillo en los ojos de ella. En absoluto.
Es extraño pero a la vez muy lógico: Ella parecía no recordar nada de lo que había sucedido en el sueño.

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